Su discurrir por la vida había sido apacible,
querido por unos y criticado por otros
no se había diferenciado mucho del resto.
Tal es así que paso desapercibido entre los demás
ni fue una personalidad ni fue un ser mediocre.
Sin embargo, en algo coincidían los que lo trataron
ninguno conocía sus sentimientos.
Cuando murió y exhaló su último aliento
no varió ni en un gramo su peso
antes de ponerse rígido.
En aquella época, era práctica habitual en los humanos
registrar la variación de peso en la creencia de valorar el alma.
Ante tal situación, decidieron analizar su cuerpo.
Encontraron algo extraño, algo que no habían visto nunca,
y que parecía no haberse desarrollado desde su nacimiento.
No supieron dar una explicación racional pero
todos supusieron que su alma había nacido muerta.
querido por unos y criticado por otros
no se había diferenciado mucho del resto.
Tal es así que paso desapercibido entre los demás
ni fue una personalidad ni fue un ser mediocre.
Sin embargo, en algo coincidían los que lo trataron
ninguno conocía sus sentimientos.
Cuando murió y exhaló su último aliento
no varió ni en un gramo su peso
antes de ponerse rígido.
En aquella época, era práctica habitual en los humanos
registrar la variación de peso en la creencia de valorar el alma.
Ante tal situación, decidieron analizar su cuerpo.
Encontraron algo extraño, algo que no habían visto nunca,
y que parecía no haberse desarrollado desde su nacimiento.
No supieron dar una explicación racional pero
todos supusieron que su alma había nacido muerta.