Sinergia cerebral

A pesar de las reticencias de la plataforma en defensa del individuo, iba a tener lugar el experimento. Desde que se conoció había planteado una gran polémica porque la intimidad e inviolabilidad del pensamiento hasta ahora era una de las pocas cosas que se consideraba irrenunciable en aquella sociedad.

Pero aquellos científicos, dado la difícil situación a la que se estaba enfrentando la humanidad habían decidido arriesgar esos valores individuales en favor del grupo.
Fueron sometidos a entrenamiento de respeto a intimidad o a otros de reducción de envidias. Todos habían rechazado el uso de drogas, ya que aunque podían asegurar estos mismos fines, suponían una merma en la capacidad del grupo y no eran momentos para prescindir de nada ni nadie.
De la cúpula de aquella gran sala colgaba una especie de cordón umbilical que conectaba el cerebro de todos ellos como un racimo de uvas. Había llegado el momento.
Lo que sucedió a continuación fue sorprendente, porque una vez sus pensamientos comenzaron a intercambiarse, zonas del cerebro no usadas (se suponía que sólo el 15% del cerebro estaba activo) empezaron a mostrar actividad.
Cada cerebro reservó una zona para almacenar pensamientos íntimos o personales pero el resto fue sucesivamente poniéndose en común en lo que llegaba a ser un ritmo frenético de ideas, algunos lo definieron como algo místico, como una situación de éxtasis nunca vivida.
A pesar del riesgo que supuso en algunos momentos para las vidas de aquella gente esa actividad mental desbocada, el resultado mereció la pena.

1 comentario:

La maga dijo...

se me asemeja muchisimo a las computadoras y sus "sitios de red"
donde a un lado quedan mis documentos, y por el otro mis documentos compartidos
me sabe también a un futuro tal vez no tan imaginado, más bien realista .. quizás algún día.. quién sabe.. nos hallemos cruzando miradas bajo el cordón umbilical de un dios de vientre metalizado..
tal vez algún día
y debamos poner en la balanza cuánto pierdes cuánto ganas,
hasta dónde se elevará nuestra sociedad de la información
y hasta que abismo arrojaremos el valor de nuestra sociedad del conocimiento

un beso :) desde la distancia